La Canción del Viernes (5)

Buck & Evans ya tienen a punto su album de debut para su lanzamiento (aunque ya llevan unos años en la carretera), y he aprovechado la oportunidad para compartir algo de la música de esta fabulosa banda, que tiene a uno de los mejores guitarristas jóvenes de la actualidad, con feeling para regalar: Chris Buck. Y no sólo eso, también cuentan con la maravillosa voz de Sally Ann Evans. Esperamos que  este disco titulado “Write a Better Day”, sea el primero de muchos.

La canción que he elegido es “Going Home”. Espero que os guste.

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Blaze Foley: The Drunken Angel

Blaze Foley fue, en palabras de Lucinda Williams,”Un genio y un hermoso perdedor”. Cuando el 1 de febrero del 1989, con 39 años, moría tiroteado mientras defendía a un amigo de su hijo violento durante una reyerta familiar, poca gente sabía de su existencia. Fueron sus amigos los que se empeñaron en que sus canciones no cayeran en el olvido.

Michael David Fuller nació en Arkansas, aunque se crió y creció en Texas; donde acompañó a su madre y sus hermanas en la banda de gospel The Singing Fuller Family. Tras pasar año y medio haciendo de roadie para una banda de bluegrass , quienes le pusieron el mote Depty Dawg, llegó a una comunidad de artistas cerca de Atlanta. Allí se enamoró de Sybil Rosen, con quien vivió un idílico año en una casa de árbol cerca de dicha comunidad. Sybil plasmó el tiempo que pasó con Blaze Foley en el libro “Living in the Woods in a Tree: Remembering Blaze Foley”.

La pareja se mudó después a Austin, para que Michael probara fortuna en la escena musical de la ciudad. Pero debido a la dificultad para conseguir conciertos allí, Michael se volvió a Atlanta, donde era mas conocido, y estuvo tocando por allí 4 meses. En esa época fue cuando empezó a actuar con el nombre de Blaze Foley, nombre que tomó de la leyenda del country Red Foley. Después la pareja decidió intentarlo en Chicago. Cuando sybil fue a verle tocar a un bar de country de dicha ciudad, tuvo una sensación agridulce; por una parte sintió emoción por verle tocar sus propias canciones delante de la audiencia; pero por otra parte le preocupó que estuviera completamente borracho para hacerlo. Tras un mes allí, Blaze Foley decidió volver a Austin. Allí conoció a Gurf Morlix, con quien trabó una buena amistad. Al año siguiente se fue con él a Houston, donde Blaze Foley,  actuaba de telonero en los bolos de Morlix por los garitos de la ciudad. En esta época fue donde empezó a usar la cinta americana, poniéndola en la punta de sus botas, burlándose así de los Urban Cowboys que llevaban botas con la punta plateada. Así comenzó su “fetiche” con la cinta americana. Cuentan sus amigos que una vez hasta se hizo un traje con ella. Por ello le pusieron el mote “The Duct Tape Messiah”. Y así es como se titula el documental dirigido por Kevin Triplett sobre Blaze Foley.

Poco a poco se fue haciendo un nombre en la escena musical de Houston, y consiguio un contrato con una pequeña compañía discográfica y grabo un disco. De él solo se conservó el single “If I Could Only Fly”, ya que el resto de las cintas fueron robadas del coche de Blaze.

Este single le sirvió para tocar en New York, en el Lone Star Cafe, como telonero de Kinky Friedman. El cual, durante su actuación tomo a Blaze como blanco de sus bromas, y éste, avergonzado y enfadado, se fue al hotel y destrozó los discos que tenía de Friedman. En esta visita a New York conoció a Townes Van Zandt. Allí se empezó a cimentar su amistad y se corrieron las primeras de sus juergas empapadas en alcohol.

Su problema con el alcohol iba creciendo, aún así, aceptó la oferta de un amigo de grabar un disco en el estudio Muscle Shoals en Alabama. Esta vez las cintas fueron requisadas por la DEA, cuando detuvieron al productor. Se salvaron algunas impresiones que se habían hecho del single “Oval Room”, una crítica al presidente Ronald Reagan:

“He’s a movie star, if you stay up late
And he’ll search your car, if you don’t look straight
In his Oval Room, in his rockin’ chair
He’s the president, but I don’t care”

 

Todavía llegaría a grabar un tercer album de estudio, cuyas cintas también se perdieron, hasta que años después de la muerte de Foley, un amigo las descubrió limpiando su coche. Entre las canciones de ese album estaba la fabulosa “Clay Pigeon”, canción que versionó años más tarde John Prine.

Precisamente John Prine era uno de los ídolos de Blaze. La canción “Big Cheese Burgers and good French Fries”, tiene una clara influencia de Prine. Y son varios versos de esta canción los que aparecen escritos en la lápida de Foley:

“I like to drink beer, hang out in bars
Don’t like busses, and I don’t like cars
Don’t like president, don’t like stars
Never had stitches, but I do got scars
Love to go to parties, I love my friends
Got no books, just got bookends
Think I’m crazy, well that depends
It don’t seem that crazy to me”

Tras su muerte, su amigo Townes Van Zandt, compuso la canción “Blaze’s Blues” como homenaje y Lucinda Williams escribió años más tarde “Drunken Angel”, que se incluyó en el maravilloso disco “Car Wheels On a Gravel Road”

Por suerte sus amigos se encargaron de que sus canciones no se perdieran para siempre, y podamos seguir disfrutando de la música de este genial y excéntrico artista.

U.S. Route 61: La autopista del Blues.

La Ruta 61, aunque menos famosa que su hermana mayor, la Ruta 66, nos lleva directamente a través de las raíces de la música y la cultura norteamericana. Se la llama también “Blues Highway” (sobre todo por el tramo entre Memphis y New Orleans), pero en las inmediaciones de sus cunetas, no solo encontramos la cuna del Blues, también las del Jazz, Soul y el Rock’n’Roll.

Recorre U.S.A de Sur a Norte. Desde New Orleans (Louisiana) hasta Wyoming City (Minnesota), cerca de la frontera con Canadá. Discurre, durante gran parte de su longitud, paralelamente al río Mississippi, lo que le da su otro sobrenombre, “Great River Highway”.

El punto de partida (o final, según el sentido en el que hagamos la ruta), sería New Orleans, cuna de músicos como Louis Amstrong o Wynton Marsalis. El crisol de culturas que era esta ciudad del sur de Louisiana, supuso el caldo de cultivo ideal para el nacimiento del Jazz. El Barrio Francés es el más antiguo de la ciudad. En él, podemos admirar su arquitectura y disfrutar de la vida nocturna en su calle más famosa, Bourbon Street. No obstante, si queremos disfrutar el Jazz de forma más auténtica, mejor dejarse caer por los clubs repartidos por otras zonas de la ciudad, como Frenchmen street.

Al norte de Louisiana, y tras pasar por su capital Baton Rouge, se llega a Natchez, que es la ciudad con el mayor número de mansiones anteriores a la Guerra de secesión americana; muchas de ellas abiertas al público. La trágica muerte de más de 200 personas en un club de Natchez en 1940, entre ellas varios miembros de la banda que estaba tocando, dio origen a varias canciones, la más famosa la titulada “The Natchez Burning”, del gran Howlin’ Wolf.

Ya en el estado de Mississippi se encuentra Leland, donde se sitúa el “Highway 61 Blues Museum”

Llegados a este punto, merece la pena abandonar la Ruta 61 por un tiempo y por la U.S. 82 dirigirse hacia Indianola, cuna de B.B. King, situada a 25 km de Leland. Entre ambas localidades está Holly Ridge, lugar donde se encuentra la tumba de Charlie Patton, uno de los padres del Blues del Delta, que nació en la cercana plantación Dockery. Ya en Indianola, una visita fundamental es la de “B.B. King Museum and Delta Interpretive Center”. Cerca también se encuentra la Prisión de Parchan, por donde pasaron diferentes Bluesmen, entre ellos Son House, que entró por pegar un tiro a un hombre en una fiesta (lo de los chicos malos del Rock se queda en simples niñerías al lado de los Bluesmen).

De vuelta a la 61, antes de llegar a Clarksdale, nos encontramos con el famoso cruce (de la 61 con la 49), donde, según la leyenda, Robert Johnson hizo el pacto con el diablo para convertirse en el mejor guitarrista de Blues. Contaba Son House, que tras unos meses desaparecido, Robert Johnson (al que Son House recordaba como guitarrista mediocre), volvió y le pidió que le dejara tocar un poco. Cuando acabó y en palabras del propio Son House: “Todos seguíamos boquiabiertos. Vendió el alma al diablo para tocar así”.

Crossroad

Pero el diablo se cobró pronto su deuda, y , con 27 años, Robert Johnson moría en extrañas circunstancias (parece ser que un marido celoso envenenó el whisky que bebía durante un concierto). Hay tres tumbas donde supuestamente descansan sus restos, pero hay quien cree que no está enterrado en ninguna de ellas, sino bajo un árbol junto a la carretera, sin ninguna lápida que lo indique.

2 fotografías y las 29 canciones que grabó en dos sesiones son la única evidencia de su paso por este mundo.

Por cierto, si en dicho cruce tomáramos la 49, llegaríamos a Tutwiler, en cuya estación de tren, W.C. Handy descubrió el Blues.

En plena región del Delta del Mississippi, entre campos de algodón, se sitúa Clarksdale, la cuna del Blues. En las plantaciones algodoneras de los alrededores nacieron Bluesmen como Son House, Muddy Watters o John Lee Hooker. Una de esas granjas, ha sido transformada en un hotel, el “Shack up Inn”, en el que puedes dormir en lo que fueron las cabañas de los esclavos. Otra de las atracciones de Clarksdale es el “Riverside Hotel”, un antiguo hospital para negros en el que murió Bessie Smith tras sufrir un accidente de coche. En la misma ciudad, desde hace 40 años está abierto al público el “Delta Blues Museum”, visita imprescindible para los amantes del Blues y de la música en general.

Siguiendo hacia el norte y entrando en el estado de Tennessee, llegamos a Memphis. Lo primero que viene a la mente es Elvis y Graceland. De hecho, Graceland, es la segunda casa más visitada en U.S.A tras la Casa Blanca. Cerca del centro de la ciudad se pueden visitar los “Sun Studios”, donde, según ellos, nació el Rock’n’Roll. Allí han grabado artistas como Elvis, Carl Perkins, Jerry Lee Lewis, Johnny Cash o Roy Orbison. También se puede visitar “Stax Records”, uno de los sellos más importantes de la música Soul. El tema de Otis Redding “Sittin’ on the Dock of the Bay”, se grabó allí.

En lo que fue el Motel Lorraine, donde Martin Luther King fue asesinado, hoy se encuentra el “National Civil Rights Museum”.

La música en vivo la tenemos en Beale Street, declarada “Home of the Blues”, con infinidad de clubs y restaurantes con oferta musical.

En el estado de Missouri, en Saint Louis, la Ruta 61 se cruza con la Ruta 66. Mucha gente llegado este punto decide seguir los pasos de Muddy Waters hasta Chicago, donde el Blues se electrificó.

Si seguimos por la 61, llegamos al estado de Minnesota, donde finaliza la Ruta 61, en Wyoming City. Hasta los noventa, la carretera continuaba hasta Duluth, cuna de un tal Bob Dylan, en cuyo álbum “Highway 61 Revisited” se encuentran algunas de sus mejores canciones como, “Like a Rolling Stone”, “Desolation Row”, “Tomstone Blues”, “Ballad of a Thin Man”, o la que da título al disco.

La canción del viernes (2)

La canción de esta semana pertenece a la banda de Memphis, Lucero, que el pasado mes de abril celebró 20 años sobre los escenarios, y el próximo 3 de agosto, lanzará su nuevo álbum, titulado “Among the ghosts”. Además han anunciado que van a cruzar el charco en diciembre, aunque de momento solo han anunciado conciertos en el Reino Unido.

Para amenizar la espera nada mejor que escuchar una de las grandes canciones que nos han dejado a lo largo de estas dos décadas sobre los escenarios. Podría haber elegido muchas, como, “Sometimes”, “San Francisco”, “Sweet Little Thing”, “My Best Girl”, “Breathless love”, “I’ll Just Fall”… Pero al final me he decidido por la desgarradora “Nights like These”, del álbum de 2002 “Tennessee”, que habla del dolor que sufres cuando todavía amas a una persona que ya no te ama. Todo ello sobre un riff de guitarra hipnótico a lo largo de la canción.

John Hiatt

Si hiciéramos una encuesta preguntando por John Hiatt, un alto porcentaje de los encuestados contestarían que no le conocen. Pero estoy seguro de que la mayoría de dicho porcentaje, ha escuchado alguna canción de este artista. Y es que las canciones de este americano, han sido versionadas por infinidad de artistas como Iggy Pop, Bob Dylan, Joe Cocker, B.B. King, Eric Clapton, Bon Jovi… Por citar solo a algunos. Además sus canciones o versiones de ellas han aparecido en películas como “Thelma y Louis” o “Mentiras arriesgadas”

Es capaz de moverse con facilidad por los diferentes estilos de la música americana, desde el folk hasta el rock, pasando por el country, blues e incluso el soul; Dejando en cada uno de estos estilos su sello personal. Por sus canciones encontramos el dolor, la resignación y la angustia existencialista; pero también el optimismo, el amor (con sus dos caras) y el humor.

A pesar de los muchos reveses que le ha dado la vida (suicidio de su hermano y muerte de su padre en su infancia, suicidio de su mujer cuando llevaba un mes sobrio tras 20 años de alcoholismo y adicción a la cocaína…) sigue viendo el lado positivo de las cosas: “Los malos tiempos son inevitables. En algún momento llegan y tienes que seguir adelante. Creo que, visto con perspectiva, hoy son buenos también por lo que aprendí”. Por eso, cuando dice que el éxito no es lo importante en la música, que no es lo que busca, no dudas que lo dice con total sinceridad.

Este viernes se subirá al escenario de Huercasa Country Festival para hacer las delicias de los asistentes. Además viene acompañado de uno de low mejores guitarristas de slide del mundo, Sonny Landreth. No tengo la menor duda de que van a poner Riaza patas arriba.